Tweet worldhad: ¿Quién tiene el poder en los Estados Unidos?

EDUCANDO AL INFANTE: LA AUTOESTIMA ES IMPORTANTÍSIMO

viernes, 28 de noviembre de 2014

¿Quién tiene el poder en los Estados Unidos?

Demócratas y republicanos, no son otra cosa que alas de un gran partido sionista

Por Ernesto Gómez Abascal, Especial para Alahednews

Cada cuatro años, presenciamos el gran espectáculo que los medios masivos occidentales califican como “elecciones democráticas” en los Estados Unidos, un ejercicio que además pretenden imponer como fórmula ideal a otros estados. En este caso, como en otros de los países occidentales, dos partidos proponen candidatos a la presidencia, así como a miembros de la Cámara de Representantes y el Senado. Sólo una minoría de la población con derecho al voto, que no excede del 30%, concurre a votar por aquellos que se gastan millones de dólares en propaganda y que reciben el respaldo de grandes intereses económicos.

Pero el ejercicio sirve para crear la ilusión óptica de que el pueblo estadounidense participa en la elección de sus dirigentes y estos a su vez, serán los que detenten el poder en el país durante los próximos cuatro años. Lamentablemente, la verdad es que esa corrupta estructura política, sólo es un instrumento que responde al poder real, integrado por la gran Industria Armamentista (Complejo Militar Industrial), al cual se han ido integrando otros sectores decisivos de la economía: petróleo y energía; finanzas y especulación financiera; industria química-farmacéutica (drogas); y últimamente por la industria informática. Son realmente estos los que componen el núcleo del poder imperialista, al cual se subordinan los más importantes medios de la llamada “prensa libre”, constituida por las grandes cadenas de televisión, con la Fox News de R. Murdoch a la cabeza; pero también integrada por una amplia red de periódicos y revistas, presentados ellos mismos como portadores de “información objetiva”; y la industria cinematográfica, casi todas ellas en manos de intereses sionistas.

Fue nada menos que el propio General Dwigh Eisenhower, quien en su discurso de despedida de la presidencia, el 17 de enero de 1961, alertaría sobre el peligro de la deformación de la democracia en su país. En aquella ocasión afirmó: “La conjunción de un sistema militar inmenso y de una gran industria armamentista es algo nuevo en la experiencia estadounidense. En los Consejos de Gobierno debemos guardarnos bien de que el Complejo Industrial Militar, llegue a tener una influencia injustificable, sea o no alentada, para (evitar) que se produzca ese desastroso aumento del poder a todas luces injustificado.”

Sin embargo, cuando el general-presidente pronunció estas palabras, ya se encontraba en pleno auge la “guerra fría”, que argumentando la necesidad de la lucha contra el comunismo, expandía el poder del imperio por todo el mundo, llegando a alcanzar en la actualidad, un aproximado de 737 bases militares.

El sistema corrupto creado en los Estados Unidos, se nutre a través de las guerras, cuyos costos hace recaer sobre sus propios ciudadanos y sobre otros países. Por ello, después de finalizada la Segunda Guerra Mundial, han promovido la necesidad casi permanente de estas: Corea y Viet Nam, seguidas por conflictos limitados en África y Medio Oriente, pero estimulados por ellos.

Aparentes diferencias entre demócratas y republicanos, constituyen sólo acciones de publicidad. No existen en absoluto diferencias ideológicas o políticas entre unos y otros. Desde que en 1942, se celebró en el Hotel Biltmore, de New York, el Congreso Judío Mundial, el centro del poder sionista, se trasladó de Londres a los Estados Unidos y rápidamente comenzó a insertarse en toda la estructura política-económica de este país, sin distinción de partidos políticos, convirtiéndose poco a poco, en un gran partido que ejerce su influencia dominante sobre los anteriores. En la actualidad, demócratas y republicanos, no son otra cosa que alas de un gran partido sionista. Ningún político estadounidense puede actuar sin la aprobación de la American-Israelí Public Affairs Committee (AIPAC) y otras de sus organizaciones estructuradas por todo el país.

Ello ha sido un factor decisivo para que las guerras se hayan trasladado al escenario Medioriental, con el falso argumento de luchar contra el terrorismo y el islamismo. El ataque contra las Torres Gemelas del World Trade Center en New York, fue el pretexto perfecto, que vino como “anillo al dedo” de George W. Bush y Dick Chenney, para implementar un plan de guerras que comenzaban por Afganistán e Iraq, continuarían con Irán, Siria y Líbano, y permitirían al poder sionista-imperialista, extender su control por toda la región euroasiática, donde se encuentran aproximadamente el 70% de las reservas mundiales de petróleo y gas. El Estado Islámico, también conocido como DAESH en árabe, ha sido un instrumento creado en el marco de este proyecto.

El plan era (o es), acorralar a Rusia y China, debilitarlos creándoles problemas internos y evitar que le hagan competencia al gran poder sionista-imperialista. La situación fomentada en Ucrania es parte de este proyecto, al igual que la especulación actual con los precios del petróleo.

Sin embargo, no todo le es favorable al sio-imperialismo para cumplir con estos propósitos. Siria, Irán y Líbano resisten y continúan contando con el apoyo de Rusia, país que no se ha dejado chantajear; otros pueblos árabes no se subordinan y en algunos de ellos, que han sido aliados tradicionales de Washington se les puede complicar la situación; China continúa su impetuoso desarrollo económico y parece que no podrá ser detenida en su empeño de constituirse en una gran potencia con la cual será imprescindible contar; en América Latina se confirman y fortalecen los cambios progresistas y de izquierda, que apuntan hacia un nuevo mundo multipolar junto al grupo de países llamados BRICS.

Estados Unidos no debía sobrestimar sus posibilidades, podría cometer un grave error. El mundo cambia y no precisamente a favor de sus intereses.

No hay comentarios:

Publicar un comentario